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martes, 10 de mayo de 2016

Antonio Romero Jiménez, alcalde

Acostumbrados, como desgraciadamente estamos, a dar por sentada la escasa honorabilidad de los políticos y a poner constantemente en duda la honradez de quienes tienen entre sus manos el destino de los fondos y proyectos públicos, bucear en la trayectoria personal y política de Antonio Romero Jiménez supone, desde luego, un consuelo y un baño de esperanza para el alma.Sin lugar a dudas Antonio Romero Jiménez, Romerito, debe ocupar uno de los más elevados escalafones en cuanto a su consideración, si no como el mejor, sí como uno de los grandes alcaldes de los casi cincuenta que han titulado Puente Genil a lo largo del siglo XX.

Publicado en La Voz 10 abril 1921
Desde muy joven, imbuido de claras ideas socialistas, aparece comprometido en una lucha activa a favor de los más desfavorecidos, basándose en un socialismo moderado pero firme, alejado de las agresiones políticas, verbales e incluso físicas, tan frecuentes en las primeras décadas del Puente Genil de siglo XX. Un siglo, un comienzo de siglo plagado de tensiones, cambios de regímenes, de sistemas de gobierno, alternancias, disputas entre facciones de los mismos partidos, luchas de poder, indefiniciones e intransigencias. En ese marco, muchas veces de intolerancia y extremismos, surge en Puente Genil la figura de Antonio Romero Jiménez, un hombre con la capacidad de defender los intereses de los más débiles  y, al mismo tiempo, gozar de la consideración de los mayores contribuyentes, industriales y propietarios de su tiempo: Miguel Chacón Castuera, Enrique Reina Morales, Francisco García-Hidalgo Morales, Federico Reina del Pino, Rafael Moyano Cordón, Manuel Parejo Delgado…

En 1901 participa ya en la creación en su pueblo natal del Comité Liberal Dinástico, presidido honoríficamente por Práxedes Mateo Sagasta y el Marqués de la Vega de Armijo, Antonio Aguilar y Correa, y presidido en la práctica por Antonio Noguer Parejo. Antonio Romero formará parte del dicho Comité en unión de Quinidio Melero Marañas (vicepresidente), Alfredo Borrego Melgar (secretario), los médicos Pascual Crespo Morales y Miguel Muñoz Muñoz, los propietarios Manuel Molina Borrego, Manuel García Ruiz, Francisco Gómez Morales y Antonio Delgado Gálvez. Poco después, en 1905, ya es teniente de alcalde junto con Pedro Ariza Estrada y Manuel María Melgar (uno de los más generosos pontanenses que ha dado la historia) en un Ayuntamiento presidido por Juan Delgado Bruzón y del que, entre otros y a modo de curiosidad, también formaba parte Baldomero Giménez Luque, años después director de El Aviso y en aquel entonces impresor.
Concepción Romero Jiménez,
hermana de Romerito
Quinidio Melero Marañas,
casado con Concepción Romero Jiménez























Rótulo cerámico antigua Plaza General Sanjurjo,
hoy Plaza Nacional
Su época más relevante a nuestros efectos, aquella en la cual puede hacer realidad, o luchar al menos por hacer realidad su soñado Puente Genil, comienza a partir de 1920 al ser elegido alcalde de la villa. No obstante, y como es lógico, previo a ello participa de la vida política y social de Puente Genil, asiste al banquete ofrecido en enero de 1917 en el restaurant de la Estación al también socialista y dramaturgo, su buen amigo, Joaquín García Hidalgo Villanueva por el estreno de su obra El crimen de un sabio. Un banquete que fue ofrecido por Agustín Álvarez de Sotomayor quien, a los postres, manifestó el buen efecto que al público había causado el estreno del drama y auguró al autor días de gloria y triunfos. Dos meses después asiste como integrante de una comisión, a la recepción ofrecida al Gobernador Civil de la provincia, Emilio Díaz Moreu, en su visita a Puente Genil con motivo de la devastadora riada de aquel año (que, sin embargo, se quedará pequeña en comparación con la de 1963). Y hará lo propio, invitado por Dolores Morales, viuda de Gosálvez, a la llamada expedición artística a Badolatosa donde, la hasta entonces innominada Sociedad Artística benéfica de Puente Genil se trasladó para representar las mismas obras que habían puesto en escena en Puente Genil: “Puebla de mujeres” y “La Niña de Juana”. Asistieron junto con Romero el Coronel de Vad Ras José Sanjurjo, con quien le unía buena amistad y que años después será nombrado Marqués del Riff por Alfonso XIII, asistió también el entonces Teniente Coronel José Fernández Villa-Abrille y paisanos de Puente Genil afines a las letras y a la cultura, a saber, Francisco Lora, Vicente Moyano Campos, Rafael Moyano Cordón…

Paseo del Romeral, febrero 1924
Fotografía aparecida en La Voz, 2 de junio 1920
A las elecciones de 1920 concurrió por “La Casa de Todos” frente a republicanos y socialistas, resultando elegido alcalde y, sucediendo a Francisco del Castillo Estrada, que cesó el 30 de marzo de 1920. Romero se mantendrá al frente de la corporación municipal hasta el 26 de octubre de 1922. Hombre laborioso y modesto, pone en marcha una serie de reformas centradas en lograr el abastecimiento de aguas a toda la población, reforma del acerado y pavimentación de calles, construcción de un lugar de paseo en la Matallana (lugar que el pueblo llamó, en reconocimiento a su alcalde, Paseo del Romeral), construcción de un mercado de abastos, aumento de la guardia municipal y mejora de sus salarios, restablecimiento de la autoridad y salvaguarda de las costumbres y la moral. Al poco, Antonio Romero se convierte en uno de los alcaldes más populares y considerados de España. Renunció en público y en privado a la lucha por conseguir cargos de más importancia o más renombre, consagrado como estaba a las labores de mejora de su pueblo Siempre afirmó y declaró que el mejor pago que recibía era el afecto y consideración de los pontanenses. Luchó y trabajó en la medida de sus posibilidades, por la mejora de la formación y fomento de la cultura de su pueblo, consiguiendo la donación de varios trajes a las escuelas de la villa para que con ellos fueran premiados  los mejores alumnos. Así, por su iniciativa, el comerciante José Morales Cano donó cinco trajes el mes de septiembre de aquel año, con los que fueron premiados los niños José Moreno Pariente (Plaza de Santiago nº 6) de la escuela de don Miguel Córdoba; Isidro Ruiz Cáceres (calle Manuel Morales –hoy Aguilar– 36) de la escuela de don Antonio Bajo González; Antonio Lozano Núñez (calle Juan Rodríguez nº 9) de la escuela de don Francisco Vila; el niño José Márquez Cuesta (calle Linares 17) de la escuela de don José Górriz; y el niño Antonio Guerrero García (calle Fuensanta 30) de la escuela de don Antonio Calvo. Logró, a diferencia de lo que estaba ocurriendo en muchos lugares de España, mantener el pan a bajo precio, a pesar de la entrada en vigor del nuevo régimen de libre contratación para la venta de trigo y harinas. Y lo logró merced a sus buenos oficios, a las buenas relaciones con los propietarios de las fábricas y, sobre todo, a su lucha fecunda en pos de lo que consideraba era de justicia, en una sociedad profundamente marcada por el desempleo y a la que un incremento en los precios del pan agravaría sin duda una situación de imperiosa necesidad.
Organizó una función benéfica a beneficio del aguinaldo del soldado en la que participó Manuel Rey Cabello (para más información sobre este autor y esta función pinchar sobre el enlace http://pontanosilustres.blogspot.com.es/2015/10/manuel-rey-cabello-poeta-comercial.html), inició las gestiones para la adquisición de un local al que, por su estado ruinoso, trasladar las dependencias del Ayuntamiento. Para dar una idea del estado del edificio no tenemos más que leer el bando publicado a comienzos de 1921 en el que se lee:
“Don Antonio Romero Jiménez, alcalde presidente del ilustre Ayuntamiento de esta villa, Hago saber: que dicha corporación en sesión celebrada el día de ayer y en vista del estado ruinoso en que se encuentra la casa Ayuntamiento, ha acordado que los actos de clasificación y declaración de soldados y revisión de años anteriores, se celebren en los locales que en el ex convento de San Francisco ocupan las escuelas nacionales, a fin de evitar las desgracias que pudieran sobrevenir por acumulación de muchas personas en aquella. Lo que hace público para conocimiento de los interesados y vecindario en general. Puente Genil 27 de febrero de 1921. Firmado, A. Romero”.
Lejos de aceptar el estado de las cosas, en el mes de abril, Romero ya había encargado a un arquitecto los planos y estimación del presupuesto de reedificación del edificio y tomado en arrendamiento la casa de la calle Godínez conocida como el Jardinito, a donde trasladó las oficinas y dependencias municipales.










































La realización de infraestructuras y obras públicas, al igual que hoy, era un instrumento utilizado por los Ayuntamientos para paliar el desempleo, por lo que el adoquinado y acerado de calles era una actividad frecuente. En abril de 1921 ya se encontraban muy adelantados los trabajos de adoquinado de la calle Cánovas (hoy Alcaide), terminado el cual comenzarían las mismas labores en la calle Borrego. Después le tocaría el turno a la cuesta Baena, el adoquinado que faltaba en la calle Don Gonzalo hasta el Paseo y el de la calle Lemoniez hasta la esquina de Delgado; el acerado de la calle Susana Benítez, la colocación de la nueva tubería para mejor encañar las aguas desde Fuente Álamo…
Todos los desvelos, la honestidad y popularidad de Antonio Romero fueron parcialmente agradecidos por sus amigos, quienes al cumplirse el primer aniversario de su toma de posesión de la alcaldía le agasajaron con un banquete íntimo en “La Cachimba” al que asistieron Pascual Crespo Morales, Francisco Chacón, Pascual Bracho García-Hidalgo, José Marta López Quintero Manuel García-Hidalgo Villanueva, Carlos Melgar, Manuel Quintero, el Conde de Casa Padilla (enlace), Manuel López Quintero, Alberto Álvarez de Sotomayor, Rafael Rivas Morales y Rafael Moyano Cordón. La prensa, al conocer la celebración de dicho agasajo, estimó absolutamente “necesaria la celebración en su honor de un banquete monstruo, de carácter popular, que podría celebrase en el paseo fundado por él, que el pueblo ha bautizado dándole su nombre de Paseo del Romeral”.

Gracias a sus gestiones se consiguió instalar una nueva sala de operaciones en el Hospital, se introdujeron notables mejoras en la Escuela de Artes y Oficios, se procuró la higienización de la ciudad mediante la utilización de nuevas conducciones de aguas y se establecieron nuevas fuentes y abrevaderos. Por todo lo cual el periodista de La Voz (10 de abril de 1921) exclama: 
“…creemos nuestro deber no regatear nuestros elogios a don Antonio Romero Jiménez, a quien, en definitiva, basta con el elogio que su pueblo le tributa a diario con el acatamiento incondicional de sus decretos y con la colaboración que presta a su meritoria labor ¡Ojalá todos los pueblos de España tuviesen al frente de sus municipios hombres de la contextura de este alcalde de Puente Genil! Muy otra sería la vida española, y muy otras las preocupaciones de los directores de la nación”.
Considero que el mérito del alcalde Romero y la aceptación e identificación del pueblo hacia su labor y persona, radican en que supo, y quiso, renunciar a la política con minúsculas, a la política de partidos, a las artimañas y encrucijadas, consagrándose las veinticuatro horas del día a procurar el bienestar y el desarrollo de sus vecinos.

Elaboró unas nuevas ordenanzas municipales que repartió casa por casa entre todos sus vecinos, compuestas por ciento veinticinco artículos distribuidos en veintidós capítulos, con medidas sobre la seguridad y la comodidad de los ciudadanos, así como para el embellecimiento, aseo y policía de la población, pero con especial incidencia en la higiene y sanidad públicas. Prohíbe incluso el tránsito de perros sin bozal por las calles, caminos y vías públicas. Coincidiendo con un nuevo éxito de los aceites de Puente Genil, logrando siete de los quince premios en la Exposición Regional de Aceites celebrada en Córdoba, recomienda el alcalde a dueños y arrendatarios de fábricas aceiteras, que procedan a la limpieza de las alpechineras. Los premios logrados aquel año correspondieron a las muestras “Jesús Nazareno” de Isabel de Ariza Estrada (1er. Premio), “Juanito” de Felipe López Rivas (2º Premio), “José”  de Manuel Vergara (3er. Premio), “Francisquito” de Manuel Gómez Perales (4º Premio), “Traba” de Manuel Parejo Delgado (9º Premio), “Elena” de Juan Delgado Bruzón (11º Premio), “San Tarsicio” de Joaquín Reina Baena (12º Premio) además de las menciones honoríficas por las muestras “Carlos” de Jesús Cisneros Rull, “Nadie te quiere” de Enrique Reina Pino, “Juanito 2º” de José Montero Berral, “Consuelo” de José Morales Carvajal y “Julia” de Manuel Berral.
Desastre de Annual, foto ABC
La historiografía nacional conoce como DESASTRE DE ANNUAL la derrota sufrida por las tropas españolas ante los rifeños comandados por Abd el-Krim (antiguo funcionario de la administración española) el 22 de julio de 1921 cerca de la localidad marroquí de Annual. El expediente Picasso cifra las bajas en 13.363 (10.973 españoles y 2.390 indígenas) frente a solo 1.000 rifeños. Consecuencia de ello, una crisis política inimaginable que desemboca en un gobierno de concentración nacional presidido por Antonio Maura (que cayó en marzo de 1922), tras él, los gobiernos de Sánchez Guerra y García Prieto y, finalmente, el Golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923 del general Miguel Primo de Rivera. En aquellos primeros momentos tras la Batalla de Annual, contingentes de soldados eran trasladados hasta Málaga para embarcar hacia Melilla. A su paso por las distintas estaciones de ferrocarril, aquellas tropas únicamente eran saludadas por alguna familia que salía a despedir a algún pariente… hasta pasar por la estación de Puente Genil, donde el alcalde Antonio Romero recibía a las fuerzas expedicionarias en la propia estación saludando y ofreciéndose a los jefes. En varias ocasiones, la prensa recoge cómo el alcalde pasaba en la estación horas y horas, días enteros sin dormir y sin comer (pensemos en los retrasos de aquellos viejos trenes de aquella vieja España), solamente porque tenía noticias del paso de algún tren, aún cuando esas noticias no fueran oficiales. Allí quedaba Romero en espera de algún contingente con parada prevista en Puente Genil, para atender e invitar a oficiales y tropa a algún refrigerio durante su parada en la villa.
Desastre de Annual, foto ABC
En noviembre de aquel nefasto 1921 la prensa cordobesa solicita a los poderes públicos (adhiriéndose inmediatamente la Comisión Provincial) le sea concedida la Cruz del Mérito Militar al alcalde Antonio Romero Jiménez, por sus desvelos en agasajar a cuantas tropas pasaban por Puente Genil con destino a África. No paró ahí la cosa: en diciembre de 1921, el mismo alcalde Romero organiza un viaje a Melilla, del que regresa a comienzos de 1922, a donde se traslada junto al diputado provincial Eugenio Ruiz Gálvez , únicamente para saludar y animar al medio centenar de hijos de Puente Genil destinados en aquellas tierras y hacerles entrega de importantes donativos. Los pontanenses destinados en África, obsequiados por los regalos de sus paisanos, enviaron una carta de agradecimiento al pueblo de Puente Genil, que fue publicada en el periódico local El Aviso, y redactada en los siguientes términos:
"En cumplimiento del encargo que nos dieron todos aquellos soldados hijos de Puente Genil que nos reunimos en Melilla, para recoger los encargos que por una comisión presidida por el alcalde don Antonio Romero nos ha mandado nuestro pueblo amado, tomamos hoy la pluma, con sumo gusto, para desde estos campos africanos, mandarle nuestro más sincero agradecimiento a cuantos paisanos llegaron a hacer el más leve sacrificio para enviarnos alguna cosa con que pasar unos momentos de satisfacción y alegría; aquí lejos de nuestras familias, y donde muy pocas veces hay ocasión de distraerse unos instantes.También para gran orgullo de todos, decimos a nuestro pueblo; que los donativos que se han dignado mandarnos hasta ahora, son los mejores y de más valía de cuantos han venido de España para este ejército, como también lo que ha alcanzado nuestra comisión para nosotros del Comandante general de esta plaza, no lo ha alcanzado, hasta aquí, ninguna de las comisiones que han venido. ¿Dar en las actuales circunstancias permiso a un soldado, que se halla cerca de cuarenta kilómetros, para que vaya a Melilla? es difícil. Pues bien; esto lo ha conseguido para más de cincuenta soldados que estamos aquí de Puente Genil nuestra comisión. También, para conocimiento de todos decimos, que nuestro paisano don Francisco Morales, nos obsequió a todos en el lujoso Restaurante del Príncipe, con un espléndido banquete que ya el periódico que se publica en esta plaza, elogió, y al que nosotros todos le agradecemos infinitamente.
Para terminar, desde estos tristes campamentos damos todos un fervoroso viva a nuestra comisión y a todo nuestro pueblo, por el buen comportamiento para con nosotros.
Firmado: J Deza y A. Morales, por Borbón.- M. Rivas y J. Luna, por –Sevilla.- J. Cabezas, por Lusitania.- R. Lanzas y J. Cornejo, por la Corona.- M. Lavado y J. Luque, por Garellano.- R. Estrada, por la Reina.- A. Beltrán, por Melilla.. R. Gil y J. Hidalgo, por la Artillería. Monte Arruit”.
Paso de tropas por la Estación de Puente Genil
con destino África
Tiempos difíciles, desde luego, pero tiempos en los que se descubren a los grandes hombres, aquellos que con generosidad y compromiso dan un paso al frente, no en busca del interés propio, sino del bien ajeno.

Tras la revolución bolchevique de 1917, se inicia en Rusia un tiempo de hambruna, de horror y miseria, por lo que el periódico El Sol hizo un llamamiento en 1922 a la población española para que, por medio de suscripciones, se recaudase el mayor número de recursos con los que poder aliviar aquella espantosa situación. Desde Puente Genil, otra vez Romero, siempre Romero, secundando aquella iniciativa del rotativo madrileño organizó un festival con el propósito de engrosar la suscripción del periódico, reuniendo en el Teatro Circo cuantos elementos necesitaba para celebrar una función con un lleno completo y un éxito definitivo. Tomó parte en el festival el dueto “Los Bery-Frey”, se exhibieron películas y se recitaron poesías alusivas al acto, siendo dirigida la orquesta por Blas, el popular maestro del Cine Ramírez. A esta función asistió Gabriel Morón Díaz tras salir indultado de la cárcel de Córdoba en la que se encontraba. Romerito mantuvo una relación magnífica durante muchos años con Gabriel Morón Díaz (1896-1973), uno de los más significados y activos socialistas pontanenses, que no solo fue alcalde de Puente Genil sino Diputado en Cortes

Gabriel Morón Díaz
Y como cuando falta el dinero, sobra la imaginación, lo propio hizo Romero organizando un partido de fútbol a beneficio del Hospital regentado por las RR.MM. Mercedarias, fruto del cual se recaudaron ciento veinte pesetas, que fueron entregadas a las Hermanitas.

En marzo de 1922, un mes antes de ser reelegido alcalde por mayoría absoluta de votos recibió Antonio Romero un telegrama de Madrid, comunicándole la concesión de la Gran Cruz del Mérito Militar. Con motivo de ello sus amigos abrieron una suscripción popular para regalarle la insignia. Un detalle que nos habla de la personalidad y compromiso de Romerito: el acto de imposición de la medalla debía haberse verificado en el Teatro Circo, pero se suspendió a petición del interesado quien, agradeciendo los buenos deseos de la Comisión organizadora y declarando sentirse honrado por tantos desvelos, suplicó que se desistiera de tal propósito, haciendo entrega a partes iguales a las Hermanitas de los Desamparados y a las del Hospital del remanente para soportar los gastos previstos.

Tras su reelección, además de conseguir una nueva bajada del pan hasta los 44 céntimos el kilo, instaló en la explanada del Molino del Marqués y abrió al servicio público una fuente abrevadero con dos caños, uno de agua potable y otro de agua del río para ganados y usos domésticos y construyó la “Carretera de Las Pitas”, actual camino de la Ribera Baja y que, partiendo de del callejón bajo conducía a la huerta de La Barca.

En julio de 1922, coincidente con el día de Santiago, tiene lugar la inauguración oficial de la Cruz Roja de Puente Genil, de la que Romero es nombrado Presidente Honorario, y participa en el desfile militar, en calidad de oficial de complemento agregado al Regimiento de Sagunto, desde la Iglesia de la Asunción del ex convento franciscano hasta el domicilio de la Asociación (para saber más, pinchar http://archivospontanos.blogspot.com.es/2011/05/maniobras-de-la-cruz-roja.html).

Cruz Roja en Puente Genil
A raíz del Golpe de Estado de Primo de Rivera y la consecuente renovación de todos los Ayuntamientos de España, Romero deja la alcaldía el 13 de septiembre de 1923.
Industria y Comercio 1923
En marzo de 1925 se constituyó en Puente Genil el triángulo masónico Pontón nº 11, que dos meses después transformaron en logia y denominaron 18 de Brumario nº 21. Romero fue designado junto con Gabriel Morón (Engels) representante de la logia en las asambleas anuales de la Gran Logia Regional del Mediodía de 1925, 1926 y 1928. En 1927 la logia, en la que se contabilizaban solamente 4 miembros tuvo que pasar a triángulo y en 1928, al incrementarse el número de masones con ocho miembros, pudo volver a existir la logia.

Al margen de la política la vida sigue sus pasos, su hija Conchita contrae matrimonio en junio de 1926 con Fernando Estrada García-Hidalgo, legendario Capitán del Imperio Romano de Puente Genil.

Mariano Reina Montilla (autor Modesto Montilla)
-Archivo Familia Reina-
En 1930, sucediendo a Antonio Delgado Gálvez, regresa a la Alcaldía de la que toma posesión el 12 de abril, elegido por una corporación con los siguientes concejales: como mayores contribuyentes, Francisco Reina Framis, Francisco Varo Ariza, Francisco Morales Delgado, Pedro Chavarría Curto, Enrique Bedós Adell, Antonio Delgado Gálvez Mariano Reina Montilla, Eligio Gómez Porras, Manuel Reina Noguez, Antonio Delgado Pérez, Enrique Reina Morales y Juan Delgado Bruzón; y como concejales procedentes de elecciones lo fueron José Mª Melgar Paladín, Luis Fernando Reina Noguez, Manuel Parejo Delgado, Manuel Berral Montero, Francisco Crespo Estepa, Pablo Estrada Haro, Zoilo Cabello Rejano, José Morales Cano, Desiderio Martínez Carrascosa, Antonio Almeda Morales y Julio Aguilar Borrego. Tantas eran las simpatías que Romero despertaba, tan unánime el reconocimiento a sus formas y a su labor al frente del Ayuntamiento, que en su toma de posesión como tal, en el traspaso de las insignias por parte del alcalde saliente Antonio Delgado Gálvez, el concejal Mariano Reina Montilla hizo uso de la palabra en medio de un gran silencio para trasladar las siguientes:
“Un deber de antigua amistad me impulsa a decir algunas palabras mal expresadas, pues no soy orador, pero inspiradas en la mayor sinceridad. Felicito públicamente a don Antonio Romero por su nombramiento de Alcalde y aun cuando no milito en su partido ni espero nada de esta situación, tengo que reconocer por ser de justicia que el Sr. Romero, en su etapa anterior dejó gratos recuerdos por sus dotes de mando, manteniendo el principio de autoridad a gran altura y realizando grandes mejoras urbanas que están en la memoria de todos, y aun cuando su administración municipal fue discutida y se le formaron varios expedientes, de todos ellos salió triunfante”.
A lo que el nuevo alcalde, tras agradecer las palabras de Reina, declaró :
“Vengo, a los seis años y medio, a volver a ocupar la presidencia del Municipio no siendo mi ánimo perseguir a nadie ni atropellar a ningún ciudadano; todo lo contrario, pues vengo dispuesto a continuar la obra emprendida de paz, equidad y justicia, pero justicia a todos. Al mismo tiempo, encontrarán en esta Alcaldía amparo en todos sus derechos, y muy principalmente la clase pobre, que por su condición ha sido la menos atendida”.
Antonio Romero en fotografía de El Aviso
Portada 7 de mayo de 1930
Con la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931 Romero deja la Alcaldía. Cambios, revanchas, venganzas… pero aun así, incluso, la prensa poco afecta a Romero, reconocía sus méritos meses después de proclamada la República, tanto por haber hecho cumplir el respeto a la autoridad, como, además, haber hecho posible el suministro de medicamentos a enfermos pobres por todas las farmacias en completa libertad, pagando receta por receta y no a un tanto alzado, como se venía haciendo hasta entonces.

En 1933 se funda el Consejo provincial del Partido Republicano Progresista de Córdoba, de Niceto Alcalá Zamora, constituido por los presidentes de los Comités locales de los pueblos de la provincia y, además, por hombres de prestigio entre los que encontramos a Antonio Romero y que meses más tarde será elegido Presidente del Comité de Puente Genil y a quien acompañara Antonio Molina Ligero (vicepresidente), Francisco Ureña Esteban (secretario), Francisco Ortega Reina (vicesecretario), Leopoldo Ruiz Gálvez (tesorero) y, como vocales, José Rey Luque, Gregorio Cabello Cosano, Joaquín Lamela Werhger, Antonio Sánchez Navas y Rafael Gil Chacón

Repite experiencia el 8 de enero de 1936, tomando posesión del sillón presidencial de la Corporación municipal, esta vez al frente de la Comisión Gestora designada el día anterior por el gobernador civil de Córdoba, Antonio Cardero Veloso. Le acompañaban en esta nueva aventura Antonio Molina Ligero y Luis Gálvez de la Cámara (tenientes de alcalde), Desiderio Martínez Carrascosa (síndico), Manuel Gálvez Navarro, Miguel Chacón Castuera, Francisco Illanes Calzado, Rafael Porras Gálvez y Bernardino Solano Pérez. No obstante, las presiones de la derecha contra Romero, obligaron al gobernador civil a destituir a todos los integrantes de la Comisión Gestora, excepto a Bernardino Solano quien, sin embargo, no acudiría ni a la toma de posesión de la nueva Gestora, ni a la única sesión celebrada el 13 de febrero, antes de su cese el día 20 de aquel mes (las elecciones se celebraron el 16 de febrero). Esa nueva gestora estaría presidida por Manuel Vergara García-Hidalgo, Valentín Valeriano Gil Rey, Rafael del Pino García Hidalgo y Juan Jiménez Velasco (tenientes de alcalde), Francisco Chacón Yerón y José Fernández Morales (síndicos), casi todos ellos pertenecientes a la CEDA. Manuel Vergara llevaba entre sus proyectos la construcción de los caminos vecinales de Cordobilla y Sotogordo, y de los grupos escolares del pueblo y de las Riberas, el agua para Sotogordo y la instalación de un teléfono en las escuelas de cada Ribera.

El 18 de julio de 1936 se produce el levantamiento militar que arrastra a España a una Guerra Civil, a la ruina, al hambre, al odio y a la desesperanza. Antonio Romero Jiménez, alcalde de su pueblo en tres ocasiones, hombre querido y respetado, capitán honorario de la Legión (en algunas fuentes hemos leído comandante honorario), íntimo amigo de Queipo de Llano (a quien acogió en su casa cuando el movimiento de diciembre de 1930) y amigo también de otros militares africanistas, incluidos Millán Astray (el General Valenzuela, que lo sustituyó, le trajo un capote con el escudo de la villa bordado) y el propio Franco, por haber permanecido fiel a la República, sus antiguos amigos decidieron aplicar el más duro de los castigos, convertirlo en víctima ejemplarizante, siendo así el único ajusticiado por garrote vil en la provincia de Córdoba. La pena se ejecutó, tras Consejo de Guerra, en Puente Genil el 24 de octubre de 1939
Vista de la calle Don Gonzalo y antiguo Ayuntamiento, primeros años siglo XX







Nota:
Gracias de nuevo al General de División D. José Carlos de la Fuente Chacón, Director del Instituto de Historia y Cultura Militar, y al Coronel D. Diego Quirós Montero, director del Archivo General Militar de Segovia, indagamos sobre la hoja de servicios, el expediente militar de Antonio Romero. Al no hallarse entre los archivos del Segovia y habiendo sido oficial de complemento y comandante (o capitán) honorario del Tercio, era posible que su expediente se encontrase en la Brigada de Infantería Ligera “Rey Alfonso XIII” (La Legión), localizada en Viator (Almería), con quien contactamos a tales efectos. Sin embargo, ni en Viator ni en el resto de los Tercios de la Legión se encontró el expediente de Romerito.

Fuentes consultadas:
  • QUIROSA CHEYROUZE Y MUÑOZ, RAFAEL. Gabriel Morón Díaz (1896-1973). Trayectoria política de un socialista español.
  • LUQUE ESTRADA, FRANCISCO. Puente Genil, 82 años de historia. 1900-1982.
  • Diario de Córdoba 1901, 1921, 1922, 1923, 1933
  • Defensor de Córdoba 1904 a 1906, 1920
  • Panorama 1907
  • El Aviso 1911, 1913, 1917, 1919, 1920, 1922, 1930
  • La Voz 1921, 1922, 1926, 1930, 1931, 1936
  • El Progreso 1921
  • El Sol 1922
  • La Acción 1923
  • Industria y Comercio 1923
  • Política 1930
  • Anuario regional descriptivo, informativo y selección de la industria, comercio, agricultura, profesiones, arte y turismo de la región de Andalucía y Norte español de África, 1932
  • Ágora 1936
  • Guión 1936
  • Milicia Popular 1936
  • La Hoja del Lunes 1936
  • La Libertad 1936
  • Azul 1939

viernes, 8 de abril de 2016

Antonio Álvarez Chocano, literato y jurisconsulto

Álvarez Chocano forma parte de una amplia nómina de pontanenses ilustres que, quizás por la escasa entidad de aquel Puente Genil de comienzos del siglo XIX, quizás por desarrollar su carrera profesional fuera de su pueblo, en definitiva, por un cúmulo de circunstancias, han sido olvidados por sus conterráneos, a pesar de la indudable relevancia intelectual que atesoraron.


Antonio Álvarez Chocano nace en la Puente de Don Gonzalo, hoy Puente Genil, el 7 de febrero de 1805, hijo de los estepeños José María Álvarez del Valle y de Carmen Chocano e Ibarra. Su padre fue corregidor de la villa de la Puente de Don Gonzalo hasta 1812 en que, retiradas las tropas francesas de España, fue trasladado como Juez de Primera Instancia a Aguilar de la Frontera, donde permanecerá hasta 1816, cuando es nombrado alcalde mayor de Teba y, en consecuencia, la familia se traslada a la localidad malagueña, donde les sorprende el levantamiento de Riego. José María es obligado a jurar la Constitución, pero al poco tiempo cesa en el cargo por motivos de conciencia y se retira a Estepa. En 1824 es nombrado alcalde mayor de la Puente de Don Gonzalo, donde permanecerá hasta 1827. Disminuido de la vista cesa en su responsabilidad retirándose a Estepa, donde fallece al poco tiempo.

Álvarez Chocano fue bautizado cuatro días después de su llegada al mundo, el 11 de febrero, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Purificación siendo su padrino el Vicario general de Estepa Pedro José Baena Núñez, con cuya sobrina contraerá matrimonio años después. Estudió sus primeras letras con un clérigo regular, “varón de gran ilustración y virtud”, que dirá Aguilar y Cano,  de la orden de los mínimos de su pueblo (Convento de la Victoria, popularmente Los Frailes, donde permanecieron hasta su exclaustración en 1836), trasladándose posteriormente a Granada donde estudiará Filosofía en el Colegio San Miguel, Teología y Derecho, obteniendo el bachillerato en leyes por la universidad literaria el 10 de octubre de 1823 y completando luego su Licenciatura en la Universidad. Fue recibido como abogado en el Colegio de la Real Chancillería de Granada en el año 1826.

Ermita de Nuestra Señora de la Paz, Matarredonda
Al acabar su carrera se traslada a Estepa para ayudar a su padre que, retirado del servicio público al perder la vista, quedó escaso de recursos. Contrae ventajoso matrimonio el 29 de julio de 1830 con Paz Sobrevilla Baena, hija del hacendado estepeño Manuel Sobrevilla y de Mª de la Paz Baena, hermana del vicario general de Estepa. Algún inconveniente hubo de darse entre las familias, pues en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla consta que ella solicitó autorización a la Real Audiencia de Sevilla para contraer matrimonio, por negarse su padre a concederle la correspondiente licencia, eximiéndole el vicario de dos de las tres amonestaciones necesarias previas al enlace “en atención a las justas causas que le había manifestado”. Antonio y Paz forman una familia de seis hijos: Mª Paz (1834), Baltasar (1839), Francisco (1842), Antonio (1844), Rafael (1847) y Rosario. Compagina su labor profesional como abogado, con  la gestión de la hacienda de su esposa en Matarredonda, a donde se traslada, establece su residencia definitiva y donde fallecerá a consecuencia de una hepatitis aguda a las cinco de la tarde del diecisiete de septiembre de 1870, enterrándose en el cementerio de Estepa. Su compromiso social y con su tierra de adopción, Matarredonda, lo llevan a costear entre 1861 y 1864 la construcción de la ermita de Nuestra Señora de la Paz, una escuela titular para cada sexo, cuyo maestro pagó de su peculio, y el establecimiento de la asistencia médica y farmacéutica en aquel pueblo.

Hombre de vasta cultura y preparación, es autor de varios dramas y comedias que, parece ser, quedaron inéditos y se encuentran perdidos. Nos queda, al menos, un botón de muestra, publicado por Aguilar y Cano en 1894, representado en un extracto de su tragedia Heróica defensa y destrucción de Ástapa:




Poseedor de una fe sincera y profunda, que paradójicamente consolida con una amplia formación en Teología y Filosofía, es capaz de aglutinar ambas disciplinas sin contradicción alguna, consagrando sus estudios a la defensa de la fe católica desde el punto de vista de la Filosofía. Así, antes de 1845, escribe su obra cumbre titulada Impugnación al diccionario filosófico de Voltaire. Desgraciadamente la profundidad y densidad de su trabajo, concentrado en once volúmenes, llevan a la Biblioteca Religiosa, a quien ofreció su publicación, a desistir de la misma no sólo por la falta de recursos, sino fundamentalmente por el temor a que desertaran muchos suscriptores (así lo confiesa el propio autor en el prólogo de El Catecismo…). Creemos que su obra quedó inédita, a pesar de que el periódico La Esperanza anunciaba en 1849 su publicación en los siguientes términos: 
Esta obra se imprimirá en Écija en el establecimiento de don Tomás Pablo Toresano. Se suscribe a siete reales, tomo regular en octavo,  aunque para mayor comodidad saldrán de cada vez, dos reunidos…”.

Álvarez Chocano decide entonces “resumir” su trabajo de una forma didáctica, pues no otra cosa pretendía con el fruto de sus estudios, en tres volúmenes que publica en 1845 bajo el título Catecismo de los Adultos, o sea, Escuela Filosófico-Religiosa. En ella no sólo nos muestra la historia de la religión, sino que, según él mismo afirma, "prueba la verdad del cristianismo y trata de su conveniencia con todas las instituciones humanas, de su moral divina, de su necesidad para el individuo y para el pueblo, de la desgracia del espíritu humano y de las naciones, cuando aquél no se ilumina con su antorcha, y éstas no levantan sobre tan firme base su legislación y su política". En sus casi cuatrocientas paginas, Álvarez Chocano se empeña en probar que "el gobierno de la iglesia por su sabiduría y su espíritu de libertad, debiera servir de modelo a los demás". Dios es el ultimátum de todos los conocimientos humanos; la religión es la antorcha que guía al hombre en los estudios filosóficos y “poniendo por testigos a las ciencias todas […] demuestro que el cristianismo es la base de la moral, de la política, del derecho de gentes…”.

Entre 1860 y 1870 escribe una novela histórica y de costumbres titulada Los bandidos de Andalucía o el Relicario, en cuyo Capítulo IV narra las hazañas de los miembros de la conocida “Partida de los Guerras”, heroicos guerrilleros que lucharon valerosamente entre 1810 y 1812 en la Guerra de la Independencia española contra la ocupación francesa y que desarrollaron su actividad entre los términos de El Rubio, Osuna, Estepa y Écija. El Relicario se editó póstumamente en 1882 y fue esencial como base de consulta y fidedigna fuente de información para el historiador Antonio Aguilar y Cano, quien la toma de referencia (copia literalmente lo que de la partida de los Guerra narra Álvarez Chocano) para su Memorial Ostipense (Estepa, imprenta de Antonio Hermoso Cordero, 1891) y, posteriormente, para su obra Estepa. Nueva colección de documentos, datos históricos, noticias bibliográficas y biográficas, anécdotas, etcétera, referentes a la citada ciudad (Estepa, imprenta de Antonio Hermoso Cordero, 1891). Como mera curiosidad, y por incluir una referencia a Puente Genil, insertamos el comienzo de citado Capítulo IV de El Relicario:

“Los que han escrito la historia del glorioso alzamiento español de 1808, hablaron de nuestras campañas y de la multitud de guerrilleros, que brotó este suelo clásico del patriotismo, del valor y de la constancia; pero ninguno ha hecho mención de la partida de los Guerras, con la que tal vez ninguna otra guerrilla puede compararse en su agilidad, en su destreza personal, en su osadía, en su sabia táctica. En su admirable y nunca desmentida habilidad se estrellaron el valor y la pericia de las tropas imperiales. Diez y ocho hombres montaron a caballo, al ocupar los franceses la Andalucía. Los mismos estaban, cuando salieron de ella, y huyeron a Francia. Ni uno fue muerto; ni uno fue cogido; y no se pueden contar los choques, siempre funestos a los veteranos del imperio, que sostuvieron aquellos valientes españoles, cuyos nombres deben pasar a la posteridad. Miguel Hidalgo, que fue el comandante, Diego, su hermano, Juan Bermudo, Pedro Caro, Rodríguez el Bolero, Copete (a) Coronilla, el Cordobés, Carpo López. Luis López, Francisco Pedro y José Quirós, Juan, Francisco y José Guerra, y otros tres eran los individuos de esta partida, naturales del Rubio y de Estepa, y uno del pueblo de Miragenil, que es hoy un barrio de la villa, que se llamó Puente de don Gonzalo, y que por el necio prurito de innovar, hace algunos años, que se vio privada de su nombre histórico, dándosele el de Puente-Genil. Daremos alguna idea de su manera de pelear”.

En su faceta periodística, Álvarez Chocano se erige en faro y guía del periodismo estepeño mediante su participación como director en el semanario El Astapense, periódico semanal de administración, ciencias, literatura artes, economía y mejoras locales, de aparición el 10 de noviembre de 1864 y de breve existencia debido a la falta de apoyos económicos; colaborador en El Faro, de tirada semanal y efímera vida (15 diciembre 1867 a 5 marzo 1868), editado por José Hermoso Muñoz en su imprenta Hermoso, publicación a la que Álvarez Chocano imprimía carácter y aportaba prestigio y calidad en sus ideas; y colaborador en El Rayo, publicación editada cada dos semanas, también por José Hermoso Muñoz, y que vio la luz entre el 22 de octubre de 1868 y el 13 de julio de 1869.
Pero su mayor notoriedad la alcanzó a raíz de sus colaboraciones en el periódico La Esperanza, desde 1864 hasta pocos meses antes de su fallecimiento, y donde publicó a lo largo de 1864 una serie de artículos a los que tituló Espíritu de las escuelas filosóficas y que a decir de Luis Vidart "conforman una verdadera historia de la filosofía, muy curiosa e instructiva por sus largas exposiciones doctrinales, y no escasa de ingeniosas apreciaciones sobre algunos puntos que son objeto de gran controversia entre los críticos contemporáneos". Luis Vidart es el autor de La filosofía española-Indicaciones bibliográficas, considerada “la primera historia de la filosofía española escrita en español”, no así “la primera historia de la filosofía española”, calificativo que correspondería a la Historia Philosophiae Hispanae, publicada en 1858 en latín por el jesuita José Fernández Cuevas.

Empresario agrícola, benefactor de Matarredonda, donde organizaba frecuentes conferencias, filósofo, colaborador periodístico, escritor y literato… ¿Se nos olvida alguna cosa? Ah… sí, claro… También era abogado. Y parece ser que había dos notas que lo distinguían por encima de los demás. Por un lado su honradez y honestidad, siempre al servicio del cliente y de la Justicia con mayúsculas, fruto del alto concepto ético que alumbraba su existencia, y lo que hoy llamaríamos, profesionalidad. Se distinguió por su participación como abogado de la acusación particular dirigida contra Juan Cano (Juan José Robustino Cano Bello), alcalde de Casariche y el casaricheño más famoso de todo el siglo XIX. Juan Cano vivió muchos años en Badolatosa (su familia era propietaria del Cortijo de la Santa Cruz y arrendatarios del Cortijo del Burraco), por lo que conoció al famoso bandolero Germán (José Mª Ruiz), que trabajaba en la casa de sus padres, al Tempranillo y a Juan Caballero (el Lero), con quienes frecuentemente se reunía en la Venta de La Paloma y en la posada que su primo José Bello tenía en la plaza de Casariche. A pesar de que desde la creación de la Guardia Civil en 1844, los bandoleros fueron poco a poco extinguiéndose, las más de cincuenta bandas que por aquellos tiempos aun se contaban activas, todas, mantenían relaciones con Casariche. Parece que el alcalde Cano era el mayor de los protectores de aquellas bandas de forajidos, por lo que fue llevado a juicio. Sin embargo, dada la influencia del alcalde por aquellas tierras y ante las dudas que presentaban los jueces de Estepa y Osuna (Cano contaba, al parecer, con la protección no sólo del Marqués de Cerverales, sino también con la de José Lasarte, a la sazón responsable del partido progresista), las autoridades provinciales acordaron que el juicio se celebrase en Marchena en el año 1853.

Pero dejemos que sea el propio Álvarez Chocano quien denuncie la situación que por aquellos tiempos se vivía alrededor de Casariche, propiciado por el alcalde Juan Cano:
Sí una partida de ladrones coge en Porcuna al desgraciado Morente, al campo ó al pueblo de Casariche vienen los raptores y la víctima. Si otra partida arrebata á don Francisco Gálvez en Valenzuela, al campo de Casariche viene á perder su existencia. Si otra partida se lleva al in feliz Calderó, a las inmediaciones de Casariche viene á sufrir una muerte desastrada. Si otra partida sorprende á un caballero de Jerez, á las inmediaciones de Casariche viene á morir despeñado. Si otra partida asalta al anciano Arjona, á Casariche vienen á buscarlo sus deudos. Si otra partida coge á un labrador de Fuente de Piedra, á las inmediaciones de Casariche viene su hermano á a justar su rescate. Si un indultado camina á su casa con el fruto de sus rapiñas, en las inmediaciones de Casariche es asesinado y robado. Si un contrabandista rico se arroja á pasar el río por  el cortijillo de Burraco, que era propio de José Cano, allí recogen su cadáver. Si el labrador de Fuente de los Santos y su rabadán vienen por allí buscando unas ovejas robadas, allí perecen los infelices á puñaladas: si otra partida coge  a dos de los Villalvas, de la provincia de Córdoba: si otra arrebata á don Felipe de Burgos, de Lucena: si los Calderas sorprenden á don Alonso de Reina, de Puente-Genil: si otros verifican el rapto en don Francisco Álvarez Guerrero, de Estepa: si otros se llevan á don Lorenzo Lafuente, de Estepa, y á don Julián Roldán, de Herrera: y otros arrebatan á don José. Joaquín Díaz, de Écija: y otros á don Manuel Pérez, de la misma ciudad: si otros se llevan á don Pedro Villavicencio y su hijo: si otros sorprenden á dos niños de Setenil: si otros cogen á un joven de Baena: si otros se llevan á don Isidoro Jurado, de Matarredonda, á don José López Vegel, de Estepa; en fin, si la historia de este país pre­senta una inmensa serie de raptos y asesinatos, todos se verifican en el campo de Casariche ó en sus inmediaciones: todos los planes salen de Casariche, todos los delitos vienen á consumarse á mayor ó menor distancia de dicho pueblo; y todos se relacionan con sus habitantes. En Casariche, en sus mismas calles se batió don Nicolás Ortiz con unos ladrones apoyados por vecinos del pueblo, de cuyo choque salió herid o José Cerezo. Por esta acción, á un tiro de bala de dicho pueblo, degollaron los ladrones gran porción de cabras del  Ortiz y de Pepe Severo que le acompañaba en el lance referido. En las inmediaciones de Casariche se batió don Nicolás Ortiz con otros ladrones, librando á dos arrieros de Campillos, que, heridos ya, estaban á punto de entregarse. Casi á las paredes de Casariche se tiroteó el mismo don Nicolás Ortiz con la partid a de Ochavito. Á Casariche venían como á su punto de parada los ladrones de  pueblos muy distantes. Allí Navarro: allí Caparrota: allí el Chato Talavera: allí, y en Badolatosa, José María: allí Pedro el de Loja: allí el Chato de Igualeja: allí el Barquero de Cantillana, todos de pueblos lejanos: allí, en fin, se asilaban todos los ladrones: allí se meditaban todos los delitos: allí se ajustaban todos los rescates: allí estaban las queridas de los bandoleros: de allí salieron los que fueron á robar al clérigo de Palenciana, cuando fué preso el criminal Columbra: allí se dió libertad al criminal Ignacio y se preparó la  fuga del famoso Aquilino: y Casariche y su campo, regado de sangre inocente, han sido el teatro de todas las escenas bandálicas que horrorizan á los hombres de bien; y en muy poco tiempo, y sin !legar á las altas regiones, la comisión militar juzgó muchos reos de Casariche.
 El sumario de la causa contó con 1.200 folios y el acusado fue condenado a doce años de prisión.
La Esperanza 19 septiembre 1870,
a partir de la noticia aparecida en El Oriente, de Sevilla


Fuentes consultadas:
  • PÉREZ DE SILES Y PRADO, AGUSTÍN Y AGUILAR Y CANO, ANTONIO. Apuntes Históricos de la Villa de Puente Genil. Imprenta de Gironés y Orduña, Sevilla, 1874.
  • AGUILAR Y CANO, ANTONIO. El Libro de Puente Jenil. Imprenta F. Estrada Muñoz, Puente Genil, 1894.
  • AGUILAR Y CANO, ANTONIO: Estepa. Nueva colección de documentos, datos históricos, noticias bibliográficas y biográficas, anécdotas, etcétera, referentes a la citada ciudad (Estepa, imprenta de Antonio Hermoso Cordero, 1891).
  • DÍAZ DÍAZ, GONZALO. Hombres y documentos de la filosofía española. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400047269.
  • VIDART, LUIS. La filosofía española, indicaciones bibliográficas. Imprenta Europea, Madrid 1866.
  • GONZÁLEZ BORJAS, ANTONIA. La imprenta en la localidad sevillana de Estepa, en Revista Latina de Comunicación Social número 18, de junio de 1999, La Laguna (Tenerife), en la URL http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999gjn/87imprenta.htm
  • RODRÍGUEZ RAFAEL- El famoso Juicio de Juan Cano. En la dirección de correo electrónico (URL): http://www.teselasdeventippo.com/casariche/?p=5279
  • HIDALGO JURADO, JAVIER. La Partida de los Guerras. Publicada en la dirección de correo (URL): http://losguerras2.blogspot.com.es/
  • Identificación de la serie (ISAD G): Recibimientos de abogados del Colegio de la Real Chancillería de Grabada. Archivo de la Real Chancillería de Granada. Junta de Andalucía.
  • Escrito de acusación de Florencio Marín en la célebre causa de los Canos que se siguió en Marchena. Reimpreso en Estepa, año 1906, talleres de Antonio Hermoso. Biblioteca Nacional de España.
  • PÉREZ BUSTAMANTE, ROGELIO: El abogado Manuel Cortina y su época (1802-1879). Ilustre Colegio de abogados de Madrid, Editorial Tirant lo Blanch, Valencia 2014. ISBN: 978-84-9086-466-1
  • Catálogo Hesperia de Libros, mayo 2014
  • JORDÁN FERNÁNDEZ, JORGE ALBERTO: Antonio Álvarez Chocano, polígrafo y publicista estepeño del siglo XIX. Anuario de Estudios Locales, año V, nº 4, 2010. Asociación Provincial Sevillana de Cronistas e Investigadores Locales.
  • El Católico 1845, 1849
  • El Español 1845
  • La Esperanza 1845, 1849, 1864, 1865, 1866, 1867, 1868, 1869, 1870
  • La Patria 1849
  • La América 1864
  • El Mundo Militar 1865

miércoles, 9 de marzo de 2016

Felipe Serrano Tabares, militar y prohombre en Jaén

A Baldomero Giménez Luque, otra vez faro de nuestra Historia.
A Almu que, a pesar de todo, me aguanta y me sonríe.


Nació en Puente Genil en 1872, pero nada supimos de él hasta que, una vez más gracias Don Baldo, El Aviso recoge en 1915 noticias sobre una conferencia en la que participó siendo Capitán de Infantería adscrito al Regimiento de Serrallo 69, creado en Ceuta en 1909. Aquel año de 1915, el regimiento había recibido orden de que uno de sus batallones bajase a la plaza de Ceuta para descansar unos cuantos días, reponer vestuario y acabar de vacunar a la tropa. En aquel batallón iba el capitán Serrano Tabares, de quien tenemos noticias por el periódico militar La Patria, de Madrid, de la conferencia que pronunciara y de la que El Aviso se hizo eco.
El Aviso 10 de junio

El mismo Baldomero Giménez Luque, director de El Aviso, reconoce desconocer absolutamente la existencia de aquel “pontanés ilustrado”, como le llama, de la misma forma que era un desconocido para la gran mayoría de sus conterráneos, pues el mismo Don Baldo (que haría averiguaciones antes de publicar la reseña) nos cuenta, a mitad de camino entre el bochorno y el enfado, que casi nadie en Puente Genil sabía de la existencia de aquel militar y paisano.

Don Baldo consiguió reunir una somera información para ofrecer a sus lectores, pero no mucho más allá de que, tras cumplir el servicio militar, el joven Serrano había decidido consagrar su vida a las armas, recibiendo ya en junio de aquel 1915 la Cruz de María Cristina por méritos contraídos en campaña.

Hoja de Servicios de Serrano Tabares
-Archivo General Militar de Segovia-
Hoy, sin embargo, sabemos que en 1896, y formando parte del Regimiento de Infantería de la Reina, fue destinado a Cuba a bordo del vapor Buenos Aires, donde participó activamente en distintas acciones por las que fue condecorado aquel mismo año con la Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo por los méritos contraídos la noche del 23 al 24 de mayo en la defensa del pueblo de Consolación del SurCruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo por méritos y distinguido comportamiento el 11 de agosto contra los insurrectos en Paso Isabela, Potreros de Sosa, Arestía, Bardaji y Sabana Maíz; Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo, pensionada con dos pesetas y cincuenta céntimos, por los méritos del 9 de septiembre en Lagunas Coloradas del Potosí, Charito, Lomas de Caiguanabo y Yagunales; Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo, pensionada con dos pesetas y cincuenta céntimos, por su comportamiento en las acciones libradas el 27 de septiembre en Lomas de Casas, Manajas y Tumbas de Torino. Todo ello sucedió solo en el año de su arribo a Cuba, pero en 1897 fue distinguido también con la Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo, pensionada con dos pesetas y cincuenta céntimos, por su comportamiento en la acción de el Potosí el 27 de junio, Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo, pensionada con dos pesetas y cincuenta céntimos, por su comportamiento y herida recibida en el hecho de armas en Hato de la Candelaria el 21 de septiembre. En 1898, Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo por los servicios y operaciones a las que asistió hasta el 30 de octubre de 1897.

Tras la pérdida de la colonia, en 1899 con motivo de la evacuación de la isla regresó a la península, contrayendo matrimonio el 20 de mayo con la jienense Teresa López Vilches. En 1900 ingresó en la Academia de Infantería y le fue concedida la Cruz de 1ª Case del Mérito Militar con distintivo rojo en permuta de la Cruz de Plata de la misma orden que le fue concedida por servicios en campaña hasta el 30 de octubre de 1897. En 1902 se le concede el uso de la Medalla de la campaña de Cuba con dos pasadores y la permuta de seis cruces de plata del Mérito Militar con distintivo rojo, por otras seis de 1ª Clase de la misma Orden y distintivo. En 1903, el mismo año en que es distinguido con la Medalla de Plata de Alfonso XIII, termina sus estudios en la Academia y se incorpora en Málaga al Regimiento de Infantería de Extremadura nº 15 como Abanderado del 2º Batallón, con quien es trasladado a Canarias y posteriormente a Ceuta, donde se incorpora al Regimiento de Infantería de Ceuta. En 1911 tiene derecho al uso de la Medalla de Plata con distintivo morado, conmemorativa del primer centenario de los sitios de Gerona, Medalla de Plata con distintivo morado, conmemorativa del primer centenario de los sitios de Gerona y Medalla de Plata conmemorativa del primer centenario de los sitios de Zaragoza. Durante aquellos años aprende el árabe, ejerce de Profesor de la Academia de Cabos y se incorpora a la Milicia Voluntaria de Ceuta, haciéndose merecedor del derecho a usar la Medalla de Plata conmemorativa del centenario del bombardeo y asalto de la villa de Brihuega y batalla de Villaviciosa y la Medalla de Plata conmemorativa del centenario de las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz, ascendido a Capitán y destinado al Regimiento del Serrallo nº 69 en Ceuta donde participa en la ocupación de Tetuán y numerosas acciones de guerra, por las que se le concede la Medalla de África con el pasador Ceuta, la Cruz roja de 1ª clase del Mérito Militar sencilla por los servicios prestados y méritos contraídos en los hechos de armas y operaciones efectuadas en las inmediaciones de Tetuán hasta el 24 de junio de 1913 https://www.youtube.com/watch?v=nsf10y7bxoU; Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo, pensionada, por los méritos contraídos en los hechos de armas, operaciones efectuadas y servicios prestados desde el 25 de junio al 31 de diciembre de 1913; Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo pensionada, por los méritos contraídos en los hechos de armas, operaciones realizadas y servicios prestados desde el 1 de enero a finales de abril de 1914 en Ceuta; Cruz de 1ª clase de María Cristina por los méritos contraídos en los hechos de armas realizadas en el Biutz (Ceuta) los días 28 de junio, 2 y 5 de julio de 1914. Ascendió a Comandante de Infantería por méritos contraídos en el hecho de armas realizado en el “Yebel-Xinder” (zona de Ceuta) el 12 de noviembre de 1914, obteniendo la Cruz de la Real y militar Orden de San Hermenegildo.

Fue destinado al Regimiento de Infantería de la Reina nº 2 prestando servicio de Ayudante de Campo del General de la 1ª Brigada de la 12ª División y en 1917, en Vitoria, se le concede la Medalla Militar de Marruecos con el pasador Tetuán; en 1918 se le concede autorización para usar sobre el uniforme las Medallas de Oro y Plata de la Cruz Roja. Pasa a León, como Presidente de la Junta Local de víveres y, tras ser destinado al Regimiento de Infantería Álava 56, vuelve al Regimiento del Serrallo nº 69 al que se incorpora el 11 de mayo de 1919 marchando el mismo día al campamento militar de Dxar-Riffien donde, a lo largo de su abnegado servicio, se hace cargo del mando de varios batallones al tiempo que, con carácter accidental, actúa también como Jefe del campamento. Se le concede una nueva distinción, esta vez la Cruz de 2ª clase del Mérito militar con distintivo rojo, en atención a los distinguidos comportamientos y méritos que contrajo en las operaciones realizadas en nuestra Zona del protectorado en África durante el período comprendido entre el 11 de mayo de 1919 y el 3 de febrero de 1920.

Al año siguiente es destinado a Jaén como Oficial Mayor de la Comisión Mixta de Reclutamiento de la provincia y se le concede autorización para usar sobre el uniforme la Placa de Honor y Mérito de la Cruz Roja, que poseía, y en 1922 la Placa de la Real y  Militar Orden de San Hermenegildo. Por R.O. de 6 de febrero de 1923 es ascendido a Teniente Coronel y se le concede adosar a la Medalla del Riff el pasador Melilla.

Participó absolutamente de la vida social, industrial y económica de Jaén. En septiembre de 1920 se reorganiza una vez más en aquella ciudad, la sección de Caballeros de la Cruz Roja designándose Presidente del Comité Local y Delegado de la Cruz Roja Española a Serrano Tabares, hasta entonces y desde 1919 destinado en el Regimiento de Infantería del Serrallo 69 (ya había formado parte del mismo entre 1913 y 1915).  Puestos en contacto con José Boyano Martínez, Presidente provincial de Cruz Roja Española de Jáen, nos informan de que no existe en los archivos de la institución documentación alguna referente a Serrano Tabares, por lo que desconocemos su papel al frente del movimiento humanitario.
Tarjeta de visita, sobre 1923
Real Sociedad Económica Amigos del País de Jaén
A fines de 1923, destinado a la Reserva de Las Palmas de Gran Canaria, es designado Delegado Gubernativo en Andújar (Jaén), responsabilidad que ejerce hasta finales de 1924 por haber sido disuelta la citada Delegación, recibiendo en 1925 el derecho al uso de la Medalla del Homenaje a SS.MM. los Reyes, declarada condecoración oficial. Es Presidente de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana de la provincia de Jaén, Presidente de la Comisión Local de las Previsiones del Provenir, Delegado del Tribunal Tutelar de Menores de Jaén (en aquellos años no era un órgano jurisdiccional) y Presidente del Consejo Superior Diocesano de la Adoración Nocturna, sección de Jaén. En 1927 pasó a la situación de excedente en la 1ª Región y en 1928 se le concede el Premio de Efectividad de 500 pesetas por un quinquenio a partir del 1 de marzo. Destinado a la Zona de Reclutamiento y Reserva de Jaén nº 6, se hace cargo del mando de la Caja de Reclutas nº 14 de aquella ciudad y obtiene la Medalla de la Paz de Marruecos (https://historiayculturamilitar.wordpress.com/2015/06/10/la-medalla-de-la-paz-de-marruecos/). Era tanta su preparación, tan amplia su experiencia y conocimientos, que fue designado Juez Instructor para la continuación de la causa seguida contra el Capitán José Martínez Laffitte.

Medalla de la Paz de Marruecos
Medalla de la Paz de Marruecos
Para conocer algo más no sólo de la relevancia adquirida por Serrano, sino de su aportación a la vida jienense, dejaremos constancia de que por parte de la Comisión Permanente y el Pleno del Excmo. Ayuntamiento de Jaén, se convocó el 13 de febrero de 1929, una reunión para constituir la Junta Organizadora del Centenario y Coronación de Nuestra Señora de la Capilla que estuvo presidida por el Gobernador Civil de la Provincia, el Alcalde accidental de Jaén -Mariano Velasco Córdoba- y nuestro paisano Teniente Coronel Felipe Serrano Tabares en representación del Gobernador Militar de la Provincia.

Su asentamiento en Jaén fue pleno y rotundo, alcanzando en aquella ciudad una relevancia digna de todo mérito y que, tanto por su salida temprana de aquel Puente Genil del siglo XIX como por carecer de descendencia, ha pasado desapercibida para la gran mayoría de los pontanenses. Su carácter caritativo y comprometido le hacen participar de la Sociedad San Vicente de Paúl y convertirse en Gobernador/Presidente de la Real Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Cristo Descendido de la Cruz y Nuestra Señora de las Angustias de Jaén desde el 23 de junio de 1935 hasta su trágico fallecimiento con motivo de la Guerra Civil española, en Mancha Real, el 3 de abril de 1937. A comienzos de aquel año de 1937 ya se encontraba Serrano Tabares en la cárcel provincial de Jaén y el día de su muerte fue llevado al cementerio de Mancha Real, donde fue fusilado por tropas republicanas. A pesar de los desvelos de su viuda, el cadáver nunca pudo identificarse, por lo que se ignora su paradero. No fue, por tanto, posible dar cumplimiento a su deseo, reiteradamente expresado, de ser enterrado en el cementerio de Jaén. Y decimos “reiteradamente expresado” porque nos constan dos momentos absolutamente solemnes y decisivos en que lo hizo. Por un lado, en su testamento otorgado el 31 de julio de 1936, en plena Guerra Civil:
Desea que su cadáver se amortaje con la túnica del Santo Sepulcro y Virgen de los Dolores y se sepulte en el nicho que existe debajo del Altar del Panteón-Capilla, de su propiedad, construido en la parte lateral izquierda, del patio cuarto del cementerio católico de Jaén.
Mas por si ello no fuese suficiente, consta la existencia de una nota manuscrita y firmada por el propio Serrano Tabares sobre la hoja de un bloc mediano de notas, encontrándose en la cárcel de Jaén el día antes de su muerte. En ella no sólo aporta valiosísima información sobre su vida y origen, sino que insiste del modo siguiente:
Desde la Cárcel Provincial de Jaén día Viernes 2 de Abril de 1937 a las diez de la mañana. Yo Felipe Serrano Tabares de 65 años de edad, natural de Puente-Genil (Córdoba) y vecino de Jaén desde la edad de tres años, domiciliado hoy en la calle Almendros Aguilar nº 75, casado hace 38 años con mi muy amada esposa Teresa López Vílchez de Jaén y de 63 años de edad, declaro…
Omitimos de la transcripción de sus notas algunos detalles muy personales ajenos a este estudio y que sólo a los interesados incumbe. A los efectos que nos interesan, continúa el condenado:
A mi fallecimiento suplico a las personas que intervengan mi cadáver que me lleven al cementerio de Jaén…
Hasta el final de su vida participó de todo tipo de responsabilidades en la ciudad que lo acogió, formando parte como vocal, de la Junta Municipal del Censo Electoral el 12 de abril de 1936, en relación a las elecciones de compromisarios que, en unión de los diputados, habrían de nombrar un nuevo Presidente de la República tras la destitución de Alcalá Zamora el 7 de abril de aquel trágico 1936.
Recibo de expediente Premios Serrano Tabares
Archivo Real Sociedad Económica Amigos del País de Jaén
Fue un miembro muy activo de la Real Sociedad Económica Amigos del País de Jaén, a cuyo beneficio estableció en su testamento una fundación basada en la adjudicación de premios. En su virtud donó quinientas pesetas anuales, de las cuales ciento cincuenta serían para premiar al Buen Padre y otras ciento cincuenta para el Buen Hijo y las doscientas pesetas restantes a reparaciones del panteón . Para optar a aquellos premios había que ser jienense de nacimiento o llevar más de diez años en aquella ciudad y demostrar su situación de pobreza. Dejaba también doscientas pesetas para la conservación de su panteón, que administraba y dirigía la Junta de Oficiales de la Real Sociedad. Este último legado fue objeto de controversia con su viuda al no haberse podido localizar su cadáver y, por tanto, no siendo su lugar de enterramiento el que el testador dejara designado. Finalmente se llegó  a una solución de concordia entre la Real Sociedad Económica y la viuda, con la entrega por parte de ésta de valores públicos para asegurar los dos premios anuales de ciento cincuenta pesetas.
Libro de Premios "Serrano Tabares"
Archivo Real Sociedad Económica Amigos del País de Jaén

Libro de Premios "Serrano Tabares"
Archivo Real Sociedad Económica Amigos del País de Jaén

Libro de Premios "Serrano Tabares"
Archivo Real Sociedad Económica Amigos del País de Jaén

Libro de Premios "Serrano Tabares"
Archivo Real Sociedad Económica Amigos del País de Jaén
Solo teniendo a la vista algunos retazos de la conferencia pronunciada por Serrano Tabares en Ceuta en 1915, no dudó Don Baldo en calificarlo como pontanés ilustrado. Tras aquella conferencia aún le quedaban a nuestro paisano veintidós años, posiblemente los más fructíferos, en términos de compromiso social, de su vida. Si Don Baldo hubiera tenido entre sus manos una bola de cristal que predijera el futuro, no sólo lo habría calificado de pontanés ilustrado sino que, sin duda alguna, lo hubiera tenido por un pontanés ilustre.


Agradecimientos…


Hay caminos que no pueden andarse sin un guía, sin un faro que alumbre el sendero. Para este trabajo he contado, entre otras, con la colaboración absolutamente inestimable e imprescindible del Excmo. Sr. José Carlos de la Fuente Chacón, General de División, Director del Instituto de Historia y Cultura Militar y del Ilmo. Sr. Diego Quirós Montero, Coronel director del Archivo General Militar de Segovia. Sin su afecto y participación, casi cincuenta años de la vida de Serrano Tabares permanecerían ocultos. 


Y, por supuesto, mi agradecimiento a las encantadoras Aurora Muñoz y Raquel Ramírez, quienes no sólo me participaron del magnífico archivo de la Real Sociedad Económica Amigos del País de Jaén, sino sobre todo de su simpatía y amabilidad infinitas.




Fuentes consultadas:

  • GONZÁLEZ Y SERRANO, Fernando. Tú y yo en la Cruz Roja de Navas de San Juan. Editorial El Olivo, marzo 2006.
  • MORENO JARA, Miguel. Historia del Ilustre Colegio de Abogados de Jaén (Organigrama judicial siglos XVIII, XIX y XX).
  • ROMÁN, José María. Los mártires de la Familia Vicenciana en el siglo XX: La guerra civil española de 1936-1939 (Cuarta parte) (http://somos.vicencianos.org/blog/los-martires-de-la-familia-vicenciana-en-el-siglo-xx-la-guerra-civil-espanola-de-1936-1939-cuarta-parte/)
  • SÁNCHEZ LOZANO, María José. Inventario analítico de los documentos del archivo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Jaén, 2005, ISBN 84-609-7839-7.
  • SÁNCHEZ LOZANO, María José. La Real Sociedad Económica de Amigos del País en Jaén. Más de dos siglos de Historia. Gráficas La Paz de Torredonjimeno S.L. ISBN: 84-95233-92-4.
  • http://heroesymartires.blogspot.com.es/2009/11/jaen.html
  • Instituto de Historia y Cultura Militar, Archivo General Militar de Segovia: Expediente Personal (Hoja de Servicios) de Felipe Serrano Tabares.
  • Real Sociedad Económica de Amigos del País en Jaén. Archivo: signaturas 4583D a 4712D.
  • Prensa:
    • El Aviso 10 julio 1915
    • ABC 6 diciembre 1923
    • Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 14 julio 1926, 31 julio 1918 y 5 diciembre 1924.
    • El Heraldo Militar 2 agosto 1915
  • Web de la Cofradía del Cristo de la Buena Muerte de Jaén: http://www.buenamuertejaen.com/index.php/hermandad/2013-12-15-13-02-13/hermanos-mayores